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¿Qué son los futuros?

8 minutos de lectura

¿Qué son los futuros?

¿Qué es la negociación de futuros?

La negociación de futuros implica contratos para comprar o vender un activo subyacente específico en una fecha futura predeterminada. El activo puede ser una materia prima, un valor u otro instrumento financiero. Estos contratos obligan al comprador a adquirir, o al vendedor a vender, el activo al precio fijado en la fecha de vencimiento, independientemente del precio de mercado en ese momento.

La negociación de futuros suele referirse a contratos en los que los activos subyacentes son valores del mercado bursátil, como acciones de empresas individuales o índices bursátiles como el S&P 500, el Dow Jones Industrial Average o el Nasdaq. Negociar futuros en bolsas como la Bolsa Mercantil de Chicago también puede implicar «activos» subyacentes como materias primas físicas, bonos o incluso fenómenos meteorológicos.

Activos subyacentes

Los operadores de futuros pueden asegurar el precio del activo subyacente mediante contratos con fechas de vencimiento y precios conocidos. Estos contratos, en particular los futuros sobre acciones, tienen fechas de vencimiento específicas organizadas por mes. Los activos subyacentes en los contratos de futuros pueden incluir:

  • Futuros de materias primas: petróleo crudo, gas natural, maíz, trigo
  • Futuros de criptomonedas: Bitcoin, Ethereum
  • Futuros de divisas: euro, libra esterlina
  • Futuros de energía: petróleo crudo, gas natural, gasolina, gasóleo de calefacción
  • Futuros de acciones: acciones y grupos de acciones negociados en el mercado
  • Futuros de tipos de interés: bonos del Tesoro y otros bonos para especular o cubrirse frente a cambios en los tipos de interés
  • Futuros de metales preciosos: oro, plata
  • Futuros sobre índices bursátiles: índice S&P 500

Los compradores de contratos de futuros deben tomar posesión de los activos subyacentes al vencimiento, no antes. Sin embargo, pueden vender sus posiciones antes del vencimiento. A diferencia de los futuros, las opciones de estilo americano otorgan al titular el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender el activo subyacente en cualquier momento antes de la fecha de vencimiento del contrato.

Cómo funciona la negociación de futuros

Los contratos de futuros están estandarizados en términos de cantidad, calidad y entrega, lo que permite negociarlos en bolsas de futuros. Estos contratos obligan al comprador a comprar y al vendedor a vender una acción o participaciones en un índice en una fecha y a un precio predeterminados.

Esta estandarización garantiza la transparencia del mercado, mejora la liquidez y ayuda a determinar el precio con precisión.

Los futuros sobre acciones tienen fechas de vencimiento específicas organizadas por mes. Por ejemplo, los futuros de un índice importante como el S&P 500 pueden tener contratos que vencen en marzo, junio, septiembre y diciembre. El contrato más cercano a su fecha de vencimiento se conoce como contrato de «mes cercano» (front-month) y suele registrar la mayor actividad de negociación. A medida que un contrato se acerca al vencimiento, los operadores que desean mantener su posición suelen pasar (rollover) al siguiente mes de contrato disponible. Los operadores a corto plazo suelen centrarse en los contratos de mes cercano, mientras que los inversores a largo plazo pueden mirar más adelante.

Al negociar futuros del índice S&P 500, un operador podría comprar un contrato de futuros, acordando adquirir acciones del índice a un precio fijado dentro de seis meses. Si el índice sube, el valor del contrato de futuros aumenta, lo que permite al operador vender el contrato con beneficio antes del vencimiento. Por el contrario, si los operadores esperan que un valor concreto caiga, pueden vender un contrato de futuros. Si el mercado cae como se anticipaba, pueden recomprar el contrato a un precio más bajo, obteniendo beneficio de la diferencia.

Especulación

Un contrato de futuros permite a un operador especular sobre el precio de una materia prima. Si un operador compra un contrato de futuros y el precio sube por encima del precio inicial del contrato al vencimiento, obtiene un beneficio. Sin embargo, si el precio de la materia prima cae por debajo del precio de compra especificado en el contrato, el operador incurre en una pérdida. El operador también puede vender el contrato de futuros al precio actual antes del vencimiento para cerrar la posición larga.

Los inversores pueden tomar una posición corta si anticipan una caída del precio. Si el precio cae, el operador tomará una posición compensatoria para cerrar el contrato, liquidando la diferencia neta al vencimiento. El inversor obtiene beneficio si el precio del activo subyacente está por debajo del precio del contrato, y pierde si el precio actual es superior al precio del contrato.

Por ejemplo, un operador podría elegir un contrato de futuros sobre el índice S&P 500, que se encuentra en 5.000 puntos, con entrega en tres meses. Cada contrato se valora en $50 por cada punto del índice, por lo que un contrato vale $250.000 (5.000 puntos × $50). Sin apalancamiento, el operador necesitaría $250.000. En la negociación de futuros, el operador solo necesita depositar un margen, una fracción del valor total del contrato. Si el margen inicial es del 10%, el operador deposita $25.000 (10% de $250.000) para entrar en el contrato. Si el índice cae un 10% hasta los 4.500 puntos, el valor del contrato baja a $225.000 (4.500 puntos × $50), lo que supone una pérdida de $25.000, equivalente a una pérdida del 100% sobre el margen inicial.

Cobertura

La negociación de futuros puede utilizarse para cubrirse frente a los movimientos de precio de los activos subyacentes. El objetivo es mitigar posibles pérdidas por cambios de precio desfavorables en lugar de especular. Por ejemplo, supongamos que el gestor de un fondo de inversión supervisa una cartera de $100 millones que replica el S&P 500. Para protegerse frente a una posible volatilidad de mercado a corto plazo, el gestor utiliza contratos de futuros sobre el S&P 500 para cubrir la cartera.

Suponiendo que el S&P 500 se encuentra en 5.000 puntos y que cada contrato de futuros se valora en $250 por punto del índice, el valor de un contrato de futuros sería 5.000 puntos × $250 = $1.250.000. Dado que la cartera replica al S&P 500, se utiliza una ratio de cobertura «uno a uno». Para cubrir una cartera de $100 millones, el gestor necesitaría aproximadamente 80 contratos de futuros ($100.000.000 / $1.250.000 = 80). Vender 80 contratos de futuros debería cubrir eficazmente la cartera, dando lugar a dos posibles resultados:

1. Si el índice S&P 500 cae un 10% hasta los 4.500 puntos en tres meses:

  • La cartera probablemente perdería alrededor del 10% de su valor, o $10 millones.
  • Sin embargo, los contratos de futuros vendidos aumentarían de valor, compensando esta pérdida.
  • La ganancia por contrato sería de (5.000 − 4.500) puntos × $250 = $125.000.
  • Para 80 contratos, la ganancia total sería de 80 × $125.000 = $10 millones.
  • Esta ganancia compensaría la pérdida de la cartera, protegiéndola de la caída.

2. Si el índice S&P 500 sube en tres meses:

  • El valor de la cartera aumentaría, pero la posición en futuros incurriría en una pérdida.
  • Esta pérdida es aceptable, ya que el objetivo principal era cubrirse frente a una caída, garantizando la protección de la cartera.

Ventajas y desventajas de la negociación de futuros

La negociación de futuros ofrece tanto ventajas como desventajas. Normalmente implica apalancamiento, lo que requiere un margen inicial que es una fracción del valor del contrato. Este margen depende del tamaño del contrato, la solvencia del inversor y las condiciones del bróker.

Los contratos de futuros son útiles para cubrirse frente a la volatilidad de precios, permitiendo a las empresas planificar presupuestos y proteger beneficios frente a cambios de precio adversos. Sin embargo, la negociación de futuros también tiene inconvenientes. Debido al apalancamiento, los inversores corren el riesgo de perder más que su margen inicial.

Ventajas:

  • Potencial de ganancias especulativas
  • Útil para cobertura
  • Condiciones de negociación favorables

Desventajas:

  • Mayor riesgo debido al apalancamiento
  • Posibles oportunidades perdidas por los movimientos de precio al cubrirse
  • El margen puede ser un arma de doble filo

¿Qué es más rentable, los futuros o las opciones?

La rentabilidad de los futuros frente a las opciones depende en gran medida de la estrategia y la tolerancia al riesgo del inversor. Los futuros ofrecen mayor apalancamiento y pueden generar mayores beneficios cuando las predicciones son correctas, pero también conllevan mayores riesgos. Las opciones ofrecen la ventaja de un contrato no vinculante, lo que limita las posibles pérdidas.

¿Qué ocurre si los inversores mantienen un contrato de futuros hasta el vencimiento?

Para los contratos de futuros basados en acciones, los operadores que mantienen sus posiciones hasta el vencimiento suelen liquidarlos en efectivo. El operador pagará o recibirá una liquidación en efectivo según si el valor del activo subyacente aumentó o disminuyó durante el periodo de mantenimiento. En algunos casos, los contratos de futuros pueden requerir entrega física, lo que significa que el inversor recibiría el activo subyacente si mantiene el contrato hasta el vencimiento.

Conclusión

Los contratos de futuros son valiosos para la especulación de precios y la mitigación de riesgos frente a caídas del mercado. Sin embargo, también tienen inconvenientes. Cubrirse con posiciones contrarias puede generar pérdidas adicionales si las predicciones del mercado resultan incorrectas. Además, la liquidación diaria de los precios de futuros introduce volatilidad, provocando que el valor de la inversión fluctúe significativamente de una sesión de negociación a otra.

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